dijous, 16 de juliol del 2009

Els quatre genets de l'apocalipsi.


Ningú sap quina cara fan, ni quin aspecte tenen, solament coneixem el seu nom: Victòria, Guerra, Fam i Mort. Però observant la fotografia podeu veure els seus vestits també.

dimarts, 14 de juliol del 2009

Caravaggio

Caravaggio (1571-1610) Pintor milanés de l'escola del naturalisme. Encara que veient quadres com aquest, podria considerar-se l'autèntic precursor de l'hiperrealisme, veritat? Sembla ben bé una fotografia, oi? doncs no ho és. Es un quadre pintat a finals s. XVI.

Havaneres

Ademés de ser unes cançonetes que canten a totes les platjes a l'estiu, amb rom cremat i castells de focs i totes aquestes coses. (Qui no ha entonat alguna vegada la famosa "El meu avi" o "La bella Lola") Les havaneres, també son les senyores de l'Havana. En el cas de les havaneres de la foto, son també "jineteras" que és com a Cuba anomenen les dones de moral discreta, les marcolfes i barjaules, les senyores que fumen i et parlen de tu que deien els avis.

dimarts, 7 de juliol del 2009

Como el agua del río

Al principio se desboca descontrolado entre peñascos, sus aguas se arrojan con pasión por cascadas y barrancos, embistiendo con fuerza los surcos en las rocas, arroyando a su paso a cualquier obstáculo. La fuerza de las aguas del deshielo liberadas de su fría prisión iniciando un largo viaje al sur.

Después, el reposo de meandros de la tierra media, una corriente de continuo movimiento en pausa, la calma, el sedimento. Un viaje apacible que parece no tener fin, amplios horizontes, riberas verdeantes, un fuerte olor a vida y primavera.

Finalmente el sur, donde el río se despoja de identidad, liberando los resquicios de su vida en un ancho curso de aguas sucias. Volcando los últimos suspiros de su aliento mortecino en la inmensidad del mar. Sus aguas se pierden, se confunden, se diluyen, mueren.

Es el fin de un viaje que se inició lejos al norte, con la fuerza y la ilusión del agua nueva, que se empezó a perder en las llanuras del tránsito, entre recovecos curvos y riberas de una falso verde esperanza, un viaje que termina en estas tristes tierras del sur, aguas estancadas, corrompidas, condenadas a entregarse a la inmensidad sórdida y salada de la mar. Esas aguas liberadas de una prisión blanca y fría cuyo trágico destino tras tan largo viaje, evocan el llanto, lágrimas, agua salada, condenada a perderse también entre la muchedumbre. Un viaje que termina en este sur triste y despojado.

Lejos, muy al norte, cualquier otro frío invierno encierra entre sus carámbanos de hielo, el agua nueva de cualquier otra primavera.

Crónica del viajero trasnochado

La intuición, esa maldita intuición apoyada en la fuerza de los hechos transcurridos. La predisposición, esa predisposición envenenada de silencios y gestos. La certeza certera que surge entre ambas invitando al viajero a detenerse.

Y a pesar de todo, el viaje. Un viaje que transcurre de noche, entre calor, humedad, bochorno y alguna tenue esperanza helada.

El viajero que encuentra el camino del fin buscando un todavía. Juegos de cartas, barajas marcadas, palabras hirientes, y el caminante esquivando las trampas.

No es un adiós, tampoco un hasta pronto. El viajero reemprende su viaje una mañana que no es alegre y soleada. Intuición certera, mas no arrepentimiento. Conoce que ese no es su destino, mete en su mochila soledad y tristeza pero se niega a cargar los reproches a su espalda, los arroja en la cuneta de la no deseada senda mientras, lentamente, se da la vuelta. Así, solo y despacio, inicia el lento regreso a ninguna parte.

No existe el camino a lo desconocido, solo le queda errar de nuevo entre bosques de silencio, desiertos de soledad y océanos de esperanza. Un viaje que parece eterno divagar, un transcurrir de pasos en busca de un destino que se intuye entre tinieblas.

Crónica de viajero trasnochado, historia de caminante esperanzado, realidad de trotamundos decepcionado…